El rol de las personas cuidadoras es una labor sacrificada y demandante. Aunque asumen con amor y responsabilidad el cuidado de un familiar o ser querido, el desgaste físico y emocional es una realidad que muchas enfrentan en soledad. Es por esto que, en el marco del mes de la mujer, se realizó la charla ¿Quién cuida a las que cuidan?, un espacio de reflexión que puso en evidencia la falta de reconocimiento en esta labor. Durante el encuentro, se presentaron cifras que muestran una brecha de género significativa en el cuidado de personas, una tarea que aún recae mayoritariamente en mujeres y que muchas veces se ejerce sin apoyo ni redes de contención. Las asistentes valoraron la instancia, destacando la importancia de conocer las políticas públicas dirigidas a las cuidadoras y, sobre todo, de sentirse acompañadas en su realidad diaria. La actividad también incluyó un taller de aromaterapia, donde las participantes aprendieron sobre hierbas y aceites esenciales, además de la técnica básica para elaborar sus propios productos de relajación. Un espacio pensado para el autocuidado, algo que muchas veces queda relegado en la rutina de quienes dedican su vida al bienestar de otros. Uno de los datos relevantes entregados en la jornada es que en la región hay 16 mil personas inscritas en el Registro Nacional de Cuidados y que cuentan con la credencial de cuidadoras. Sin embargo, se estima que la cifra real de personas que cumplen este rol es mucho mayor. Por ello, se hizo un llamado a acercarse a las DIDECO de los municipios para informarse sobre la obtención de este documento, que otorga diversos beneficios y reconoce una labor que, hasta ahora, ha sido invisibilizada por la sociedad.
Marzo es el mes de la mujer y en Los Andes se vive con un calendario de actividades pensadas en su bienestar integral. Más allá de las tradicionales conmemoraciones, la Casa Municipal de la Mujer organizó diversas instancias que buscan no solo resaltar el rol de las mujeres en la sociedad, sino también fortalecer su bienestar emocional y abrirles nuevas oportunidades de aprendizaje y crecimiento. Una de las jornadas más significativas fue la charla sobre Constelaciones Familiares, un espacio de encuentro que reunió a decenas de mujeres de distintas edades. En la actividad, muchas compartieron sus experiencias y reflexiones, dándose cuenta de que las situaciones que enfrentan no son únicas ni aisladas, sino que forman parte de una realidad común. Este enfoque en el bienestar emocional es una de las prioridades de la Casa Municipal de la Mujer, que busca entregar herramientas para fortalecer la autoestima y el desarrollo personal. Pero el compromiso no termina ahí. En paralelo, se han abierto inscripciones para talleres que buscan fomentar la autonomía económica de las andinas. Marzo ha sido considerado como un mes para visibilizar el papel de las mujeres en la sociedad, pero en Los Andes también se abre como una oportunidad para brindar herramientas que generen cambios reales en sus vidas. Espacios de apoyo emocional y formación laboral marcan la diferencia, permitiendo que más mujeres sigan avanzando hacia una vida con mayor bienestar y autonomía.
En una ceremonia llena de emociones y satisfacción, un grupo de andinas recibió sus diplomas que certifican su participación en diversos cursos y talleres ofrecidos durante el año en la Casa de la Mujer. Las protagonistas, junto con destacar la culminación de un proceso lleno de aprendizaje, enfatizaron en la importancia de contar con un lugar que fomenta el crecimiento personal y también comunitario. La Casa de la Mujer se ha transformado con el tiempo, en un espacio donde las participantes aprenden, crecen y se apoyan. Es un lugar donde han descubierto capacidades que muchas ni siquiera pensaban que tenían, y ese ha sido precisamente el foco de su administración. Durante el año los talleres abarcaron una variedad de temas, desde manualidades y manipulación de alimentos, hasta desarrollo personal y habilidades técnicas. Todas actividades diseñadas para responder las necesidades e intereses de las mujeres, permitiéndoles fortalecer su autonomía y abrir nuevas oportunidades en sus vidas.
Promover el autocuidado y la reflexión en torno a la sexualidad, con un enfoque de salud integral han sido parte de los objetivos planteados por la Casa de la Mujer para desarrollar un ciclo de talleres, que cada martes de octubre, han sido parte de la conmemoración del mes de la prevención del cáncer de mama, una enfermedad que afecta a miles de mujeres cada año. Así, mediante esta iniciativa, desde este espacio municipal se han sumado a las acciones informativas y educativas centradas en derribar mitos sobre el cuerpo y el placer femenino. Uno de los aspectos más destacados de estos talleres es que no solo han estado dirigidos a mujeres, sino que también han incluido a las diversidades. Un enfoque inclusivo que se dijo, ha permitido que se generen espacios de diálogo, donde se han abordado temas que muchas veces son invisibilizados. Cada sesión va más allá de una charla o un taller donde los expertos se dirigen a los participantes, sino que ha estos últimos les ha permitido reflexionar sobre el autocuidado y cómo este está relacionado no solo con la salud física, sino también con el bienestar emocional y la sexualidad. De ahí que se ha destacado la importancia de educar sobre el placer y la salud sexual sin tabúes ni estigmas. Además, se ha puesto especial énfasis en la detección temprana del cáncer de mama, una herramienta clave para reducir las cifras de mortalidad asociadas a esta enfermedad.
El rol de las personas cuidadoras es una labor sacrificada y demandante. Aunque asumen con amor y responsabilidad el cuidado de un familiar o ser querido, el desgaste físico y emocional es una realidad que muchas enfrentan en soledad. Es por esto que, en el marco del mes de la mujer, se realizó la charla ¿Quién cuida a las que cuidan?, un espacio de reflexión que puso en evidencia la falta de reconocimiento en esta labor. Durante el encuentro, se presentaron cifras que muestran una brecha de género significativa en el cuidado de personas, una tarea que aún recae mayoritariamente en mujeres y que muchas veces se ejerce sin apoyo ni redes de contención. Las asistentes valoraron la instancia, destacando la importancia de conocer las políticas públicas dirigidas a las cuidadoras y, sobre todo, de sentirse acompañadas en su realidad diaria. La actividad también incluyó un taller de aromaterapia, donde las participantes aprendieron sobre hierbas y aceites esenciales, además de la técnica básica para elaborar sus propios productos de relajación. Un espacio pensado para el autocuidado, algo que muchas veces queda relegado en la rutina de quienes dedican su vida al bienestar de otros. Uno de los datos relevantes entregados en la jornada es que en la región hay 16 mil personas inscritas en el Registro Nacional de Cuidados y que cuentan con la credencial de cuidadoras. Sin embargo, se estima que la cifra real de personas que cumplen este rol es mucho mayor. Por ello, se hizo un llamado a acercarse a las DIDECO de los municipios para informarse sobre la obtención de este documento, que otorga diversos beneficios y reconoce una labor que, hasta ahora, ha sido invisibilizada por la sociedad.
Marzo es el mes de la mujer y en Los Andes se vive con un calendario de actividades pensadas en su bienestar integral. Más allá de las tradicionales conmemoraciones, la Casa Municipal de la Mujer organizó diversas instancias que buscan no solo resaltar el rol de las mujeres en la sociedad, sino también fortalecer su bienestar emocional y abrirles nuevas oportunidades de aprendizaje y crecimiento. Una de las jornadas más significativas fue la charla sobre Constelaciones Familiares, un espacio de encuentro que reunió a decenas de mujeres de distintas edades. En la actividad, muchas compartieron sus experiencias y reflexiones, dándose cuenta de que las situaciones que enfrentan no son únicas ni aisladas, sino que forman parte de una realidad común. Este enfoque en el bienestar emocional es una de las prioridades de la Casa Municipal de la Mujer, que busca entregar herramientas para fortalecer la autoestima y el desarrollo personal. Pero el compromiso no termina ahí. En paralelo, se han abierto inscripciones para talleres que buscan fomentar la autonomía económica de las andinas. Marzo ha sido considerado como un mes para visibilizar el papel de las mujeres en la sociedad, pero en Los Andes también se abre como una oportunidad para brindar herramientas que generen cambios reales en sus vidas. Espacios de apoyo emocional y formación laboral marcan la diferencia, permitiendo que más mujeres sigan avanzando hacia una vida con mayor bienestar y autonomía.
En una ceremonia llena de emociones y satisfacción, un grupo de andinas recibió sus diplomas que certifican su participación en diversos cursos y talleres ofrecidos durante el año en la Casa de la Mujer. Las protagonistas, junto con destacar la culminación de un proceso lleno de aprendizaje, enfatizaron en la importancia de contar con un lugar que fomenta el crecimiento personal y también comunitario. La Casa de la Mujer se ha transformado con el tiempo, en un espacio donde las participantes aprenden, crecen y se apoyan. Es un lugar donde han descubierto capacidades que muchas ni siquiera pensaban que tenían, y ese ha sido precisamente el foco de su administración. Durante el año los talleres abarcaron una variedad de temas, desde manualidades y manipulación de alimentos, hasta desarrollo personal y habilidades técnicas. Todas actividades diseñadas para responder las necesidades e intereses de las mujeres, permitiéndoles fortalecer su autonomía y abrir nuevas oportunidades en sus vidas.
Promover el autocuidado y la reflexión en torno a la sexualidad, con un enfoque de salud integral han sido parte de los objetivos planteados por la Casa de la Mujer para desarrollar un ciclo de talleres, que cada martes de octubre, han sido parte de la conmemoración del mes de la prevención del cáncer de mama, una enfermedad que afecta a miles de mujeres cada año. Así, mediante esta iniciativa, desde este espacio municipal se han sumado a las acciones informativas y educativas centradas en derribar mitos sobre el cuerpo y el placer femenino. Uno de los aspectos más destacados de estos talleres es que no solo han estado dirigidos a mujeres, sino que también han incluido a las diversidades. Un enfoque inclusivo que se dijo, ha permitido que se generen espacios de diálogo, donde se han abordado temas que muchas veces son invisibilizados. Cada sesión va más allá de una charla o un taller donde los expertos se dirigen a los participantes, sino que ha estos últimos les ha permitido reflexionar sobre el autocuidado y cómo este está relacionado no solo con la salud física, sino también con el bienestar emocional y la sexualidad. De ahí que se ha destacado la importancia de educar sobre el placer y la salud sexual sin tabúes ni estigmas. Además, se ha puesto especial énfasis en la detección temprana del cáncer de mama, una herramienta clave para reducir las cifras de mortalidad asociadas a esta enfermedad.